domingo, 15 de enero de 2012

Los Salgados más Deliciosos de Prainha



Esta no es una mañana común en Arraial, en realidad ningún momento, ningún segundo del día es el mismo. Para    la señora Candy  ( Cándida María Carvalho Pitta ) , a través de los últimos 35 años de labor ininterrumpida que lleva en la venta de " salgados diversos " , " cada día de sol en el balneario de Prainha  se transforma en la luz de un enorme reflector mientras la playa se vuelve una pasarela y ella , que camina ofreciendo aquellas matutinas delicias , la modelo " - ríe después del comentario -.



Nos cuenta que fue en esta playa en donde conoció a Dilson Correia Pitta, un pescador que vivía " allá en frente "  - señalando el lugar en el que alguna vez se enamoraron - ,y comenta que él se iba a la pesca en Ponta do Fusinho, al boqueirao, la Ilha do Áncora ... Que pescaba anchova y lula ( calamar ) , pero que a los 60 años  Dios lo mandó llamar a su presencia. Con el esfuerzo de ambos lograron dar educación a sus 7 hijos y se cuentan entre ellos a profesionales de la enfermería, electricidad, protocolo, inmobiliaria, etc.

Un poco antes de enviudar, la señora Candy había ahorrado algún dinero porque quería " aposentarse "
(  jubilarse ) y no pasar necesidades en la vejez. Con ese dinero compró un bote para la pesca , un bote de 6 mts. de " cumprimento " ( eslora ) y lo puso a trabajar con la ayuda de otros jóvenes pescadores del lugar. Dice que nunca le faltó nada y que quienes trabajaron con ese bote siempre fueron personas honradas y generosas. Al correr de los años terminó vendiéndolo por unos pocos reales, en realidad, según señala con astucia  : por ese precio fue más bien un  " presente ".  Y lo vendió a un joven pescador que se estaba iniciando,  previo compromiso de repararlo y hacer buen uso de él.


Los salgados Candy son una especie de marca ya conocida en la playa de Prainha. Se acercan los veraneantes y comienzan a aparecer nombres que rápidamente despiertan el apetito : bolinho de aipim ( mandioca ) , bolinho de frango e mozzarella, salgados de camaráo, frango catupirí ( pollo con queso ), y mientras la gente rodea la cesta de salgados para ver sin aún queda algo de ese preciado contenido, el sol brilla en lo alto, el cielo está limpio y la señora Candy  reanuda su caminata para poner los pies en la orilla del mar. Como si fuera el primer día, como si fuera la primera vez que conoció Prainha, porque aquí fue donde se enamoró.

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